lunes, 12 de enero de 2015

Look, listen and read - El hobbit, el libro y la adaptación cinematográfica.

Hoy os traigo algo más clásico, más conocido y aunque murió hace cincuenta años, está de moda en la actualidad. Os presento a J.J.R. Tolkien. 

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Como la mayoría de vosotros sabréis, este señor fue poeta, escritor, filólogo y profesor universitario en Reino Unido. Para los más desentendidos, es el autor de El Hobbit, El Señor de los Anillos, El Silmarillion y Roverrandom entre otros. Hoy nos vamos a centrar en el Hobbit. 


El Hobbit es una novela fantástica que nos cuenta las aventuras del hobbit Bilbo Bolsón, el mago Gandalf y una compañía de enanos que se verán envueltos en diversas aventuras y desventuras para recuperar el reino de Erebor y su gran tesoro, que ahora custodia el dragón Smaug en la montaña solitaria. No quiero desvelaros nada más de la historia y  lamento comunicaros que si habéis visto la trilogía de películas, es posible que el libro os parezca poco, pero de eso ya hablaremos. 


Para empezar, yo tengo la fortuna de haber recibido una edición ilustrada por Alan Lee y traducido por Manuel Figueroa. Me hubiese encantado leerme la versión original, pero me temo que no soy capaz de leerla y disfrutar de ella a la vez. El hobbit es una pequeña obra que me parece divertida, entretenida, por supuesto muy bien escrita y llamativa. Pero no es la obra de arte que me habían vendido, el Hobbit no es el Señor de los Anillos. Hay que tener en cuenta que el Hobbit es una novelita ligera que Tolkien escribió para sus hijos, para entretenerles a ellos, y le funcionó. Es un libro que está bien, pero el autor no la escribió para que viese la luz, fijaros como trabaja el Señor de los Anillos y como trabaja El Hobbit. Es diferente. 



En una primera persona del singular que corresponde a la voz del propio autor, se nos van narrando las peripecias de estas humildes criaturas mientras atraviesan la geografía de una imaginaria Tierra Media que pondrá a prueba a Bilbo (“Hay mucho más en él de lo que él mísmo se imagina”, dice Gándalf) y estrechará los vínculos entre todos ellos. Resulta imposible desligar la lectura del viaje de Bilbo de la historia de otros grandes viajeros de la literatura, como Ulises. Pero más que de cultura clásica, los valores de que empapa Tolkien esta y todas sus obras son los del cristianismo. Incluso en el destino de Thorin Escudo de Roble, el Rey Bajo la Montaña, se puede ver un castigo por su avaricia, al tiempo que también podemos entenderlo de acuerdo a la idea del sacrificio y la contrición, tan cristianas (nada que ver con el universo nihilista de Juego de tronos (1996), de George R.R. Martin).
El hobbit, si en algo se iguala o supera a su sucesora, es en el tono desenfadado (ayuda mucho el estilo coloquial y las constantes interpelaciones al lector, en un recurso que recuerda al de algunas crónicas medievales) y en el sentido del humor. En cuanto al resto es netamente inferior, menos madura y dirigida eminentemente a un público más joven. A pesar de su infantilismo, no se puede menospreciar esta novela. Tolkien radiografía en ella eficazmente las pasiones humanas a través de las debilidades de sus personajes y el camino que emprende Bilbo representa la metáfora hacia el descubrimiento personal, el viaje interior. “No eres el hobbit que eras antes”, le dice Gandalf a la vuelta. La versión cinematográfica capta todo esto, intenta magnificar la historia de tal manera que la desvirtúa, intentando acercarla absurdamente a El señor de los anillosEl Hobbit no es ninguna epopeya, no pretende serlo.
Para empezar, a mi me sobra película y media de la trilogía. De hecho, esa película y media se ha llenado de pequeñas tramas que no tienen nada que ver con el libro. En la primera película ya empiezan a chocar algunas cosas, pero no es igual de exagerado que en la segunda película o en la tercera y última. Sinceramente, opino que esto tenía un fin puramente comercial. Hay muchas personas a las que les encantó el Señor de los Anillos y vender una trilogía del mismo autor implica que el cine se llena. Pero me pregunto si Peter Jackson está satisfecho de su trabajo. Las películas están bien, si se llamasen Explorando la Tierra Media, trilogía basada en El Hobbit. Tal vez esto haya sido exagerado por mi parte, pero la película raya entre la adaptación cinematográfica de una novela y el hacer una película basándose en un libro como las películas malas de la tres se basan es historias reales. Sí, es verdad que murió un niño, pero el resto se lo han inventado. Aquí podríamos decir que pasa lo mismo, es verdad que sigue el argumento principal, ¿pero y el resto? Eso sí, como siempre, la caracterización estupenda, lo que me recuerda que tengo que enviar una carta preguntando qué coño hacía Legolas en la película y a qué venía el rollito elfa-enano. 
Si tuviese que dar una puntuación el libro tiene un 8/10 y la película un 6,5/10. 

Gandalf, Lord of the Rings, LOTR

Veronique Bourignon.

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